Este domingo escuchamos a San Pablo: “El amor dura por siempre… Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza, y el amor; pero el amor es la mayor de las tres”.  El tiempo ordinario es un tiempo para reflexionar sobre nuestra fe, esperanza y amor.  Incluso si luchamos con esto, el Señor nos da ayuda a través de los Sacramentos.  Al venir a la misa, reflexionamos sobre la Palabra de Dios como una fuente de ánimo.  Recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo para alimentar nuestros cuerpos y almas mientras continuamos nuestro viaje de peregrinación en la tierra.  Estas son expresiones del amor de Dios por nosotros.  En el Sacramento de la Penitencia, experimentamos el amor y el perdón de Dios.  Nos ayuda a volver al camino correcto con Dios, con los demás y con nosotros mismos. En todas estas grandes expresiones del amor y cuidado de Dios por nosotros oramos por un aumento en la fe, la esperanza y el amor.  También nos recuerdan que el amor dura por siempre.

Por ahora continuamos nuestro camino con el Señor.