Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Hoy tengo una importante pero difícil noticia que quiero compartir con ustedes. Más temprano esta mañana, la Diócesis de Rockville Centre ha presentado una petición voluntaria de reorganización al amparo del Capítulo 11 del código de Bancarrota de los Estados Unidos. Esta decisión no se tomó a la ligera. Sin embargo, en el año transcurrido desde la aprobación de la Ley de víctimas infantiles, se han presentado más de 200 demandas por presuntos abusos sexuales contra la Diócesis de Rockville Centre. Lo que quedó en evidencia es que la Diócesis no podía seguir llevando a cabo sus misiones espirituales, caritativas y educativas y, al mismo tiempo, tener que asumir la carga cada vez más pesada de los gastos que demandan los litigios asociados a estos casos.

Al acogernos al Capítulo 11, creemos que es la única manera de que la Diócesis garantice un resultado justo y equitativo para todos los involucrados. Esto se debe a que el Tribunal de Quiebras centralizará todos los litigios y supervisará un acuerdo que garantice que ningún sobreviviente quede excluido o reciba una compensación injusta a expensas de otro superviviente.

Durante este período de reestructuración, la mayoría de las operaciones y ministerios diocesanos continuarán funcionando sin interrupción. Prevemos que la liquidez financiera actual y futura será suficiente para financiar las operaciones y servicios normales durante este proceso de reestructuración. Nuestros empleados recibirán su salario normal. Los programas de beneficios continuarán, sin interrupción. A nuestros proveedores se les pagará por todos los bienes y servicios después de habernos acogido al Capítulo 11, y las operaciones ordinarias continuarán como antes.

Sabemos que la mayoría de las personas experimentan la vida de la Iglesia a través de su parroquia, por lo que es importante resaltar que se espera que el buen trabajo de nuestras parroquias y escuelas católicas continúe con normalidad. Dado que las parroquias y escuelas de la Diócesis de Rockville Centre son entidades legales independientes, no están incluidas en esta petición para acogerse al capítulo 11. Pero también es cierto que después del Capítulo 11, la Diócesis tendrá menos recursos financieros para ayudar a las escuelas y parroquias en dificultades.

También me gustaría recalcar que la práctica de nuestra Fé Católica y la administración de los sacramentos continúan tal como ha sido y no serán afectadas por esta petición legal. Espero y oro para que las operaciones no se vean afectadas durante el proceso de reestructuración mientras trabajamos para mantener la estabilidad de nuestra gran cantidad de ministerios. Ciertamente tendremos que priorizar las misiones caritativas que son esenciales para Long Island, pero el trabajo de la Iglesia debe continuar. La evangelización católica debe continuar y continuará.

Sabemos que esto es difícil de asimilar por parte de las personas de toda la Diócesis y especialmente difícil para las muchas personas de Long Island, tanto católicas como no católicas, que dependen de la Iglesia de muchas maneras. Los feligreses tendrán sin duda muchas preguntas, así que es importante que todos entiendan lo que esta decisión significa, para evitar cualquier malentendido.

El acuerdo se determinará con base en los activos de la Diócesis y no incluirá ninguna donación de ofrendas parroquiales recaudadas durante la misa ni ninguna contribución a la Campaña de Ministerios Católicos. Nuestros asesores financieros y jurídicos están maximizando la disponibilidad de la cobertura de seguros y los ingresos de las inversiones. Es importante señalar que, en la quiebra, todos los bienes de la Diócesis forman parte del registro del tribunal y por lo tanto están disponibles públicamente y que el proceso es completamente transparente. Toda la información pública relacionada con la petición se puede encontrar en un sitio web dedicado al Capítulo 11, que se puede encontrar haciendo clic en el icono del Capítulo 11 que se encuentra en el sitio web de la Diócesis en www.drvc.org.

Para la Diócesis, el tratamiento justo y equitativo de los sobrevivientes de abusos sexuales siempre ha sido una prioridad fundamental. Por eso creamos el Programa de Reconciliación y Compensación Independiente en 2017. Desde entonces, el programa ha ayudado a aproximadamente 350 sobrevivientes de abuso sexual. Pero ese programa también ha agotado en gran medida nuestros recursos financieros, y nos ha dejado con menos recursos para poder litigar los casos de la Ley de víctimas infantiles (CVA).

Durante el último año, nuestros asesores han estudiado exhaustivamente nuestra situación financiera y legal, y concluyeron que acogernos al Capítulo 11 era la única manera de garantizar un acuerdo equitativo para los sobrevivientes de abusos, ayudarnos a gestionar los gastos de los litigios y llevar a cabo nuestra misión y ministerios esenciales.

Trabajaremos diligentemente con todos los sobrevivientes, acreedores y ministerios para mantener una comunicación abierta mientras trabajamos hacia nuestro objetivo de llegar a un acuerdo y un plan de reestructuración que incluya una resolución integral para aquellos sobrevivientes damnificados. Nuestra Diócesis experimentó profundas reformas en 2003 con la creación de nuestra Oficina para la Protección de los Niños y los Jóvenes. Seguiremos velando por nuestro compromiso con la protección de los niños.

Les pido a todos y a cada uno de los católicos de Long Island que durante estos tiempos aciagos abracen el poder de la Cruz de Jesucristo y su Divina Misericordia, y que ayuden a otros a llevar sus cruces, especialmente a los sobrevivientes del abuso sexual del clero. Juntos, pedimos la intercesión de nuestra Bendita Madre María, Madre de la Iglesia, para que continúe intercediendo por un espíritu de santidad y misión en esta Diócesis y por la elevación de una nueva generación de santos en Long Island para servir a la Iglesia y al mundo. Todos nosotros, como miembros de la fe, estamos llamados a encontrar la fuerza en la Palabra de Dios y los Sacramentos y a vivir el espíritu de Cristo de humildad, caridad, compasión, sensibilidad y coraje. Pedimos la intercesión de nuestra patrona, la valiente mártir Santa Inés, para que nos dé la fortaleza para proclamar alegre y caritativamente el Evangelio y el esplendor de la verdad en cada lugar público.

Sepan que oro por todos y cada uno de ustedes y sus familias y de manera especial por los sobrevivientes de abuso sexual por parte del clero. También oro para que, a través de este proceso de reestructuración, la Diócesis pueda emerger más fuerte, habiendo resuelto estos asuntos con dignidad y justicia y poniendo a todos en una mejor posición para avanzar y sanar.

Sinceramente suyo en Cristo,
Reverendísimo John O. Barres
Obispo de Rockville Centre